El Gobierno federal presentó el Segundo Simulacro Nacional 2026 como una muestra de capacidad de respuesta ante un terremoto de gran magnitud, con cifras oficiales que hablan de millones de participantes, decenas de miles de unidades médicas y cerca de 201,000 camas disponibles.
Sin embargo, mientras las autoridades destacan la movilización lograda, los problemas documentados durante este año en hospitales públicos plantean otra pregunta: ¿qué ocurriría si el simulacro se convirtiera en una emergencia real con miles de personas heridas?
La cifra de participación ha sido uno de los elementos centrales del discurso oficial, autoridades federales reportaron alrededor de 33 millones de personas participantes, mientras que en algunas versiones difundidas previamente se habló de hasta 84 millones, pero más allá de las diferencias, no hay un mecanismo que permita contabilizar de manera individual a cada persona que participó en una evacuación.
Lo que sí puede medirse son los registros de inmuebles, instituciones y dispositivos de alerta activados; en el ejercicio se contempló, entre otros escenarios, un sismo hipotético de hasta magnitud 7.7 en la zona centro del país.
El problema aparece cuando se contrasta la capacidad anunciada en el papel con las condiciones que enfrentan hospitales públicos en la operación cotidiana. Durante 2026 se han documentado protestas de médicos, residentes, enfermeras y familiares de pacientes por falta de medicamentos, material de curación, anestésicos, gasas, guantes, suturas y otros insumos indispensables.
???? ESCÁNDALO !
— Melissa Ⓜ️ (@Melissa_Bely) September 19, 2026
"Los voy a atender, pero antes les digo que estamos en desabasto y ya tenemos mucho tiempo así"
Así una doctora del IMSS en Michoacán se disculpa con los pacientes.
¡ O sea, NO HAY MEDICINAS !
Que vergüenza y la presidente negando todo !!
???? pic.twitter.com/llFiuOuRBd
Si en condiciones normales hay hospitales donde una cirugía debe posponerse por falta de material, una emergencia con cientos o miles de traumatizados multiplicaría las deficiencias.
Uno de los casos más recientes ocurrió en Veracruz, donde el coordinador estatal de IMSS-Bienestar, Roberto Ramos Alor, fue cuestionado por residentes debido a la falta de insumos para llevar a cabo procedimientos quirúrgicos; en un video difundido públicamente, el funcionario respondió a una médica: “Si usted no quiere operar y no participar, no opere”, una declaración que posteriormente calificó como desafortunada y por la que ofreció disculpas.
El episodio ocurrió en medio de denuncias de trabajadores sobre escasez de suturas, gasas, anestésicos, antibióticos, guantes y material de curación.
El caso de Veracruz no fue aislado, pues en hospitales públicos de distintas entidades se reportaron durante 2026 problemas que van desde suspensión o retraso de cirugías hasta fallas eléctricas, falta de camillas, deficiencias de infraestructura y pacientes obligados a adquirir por su cuenta algunos materiales.
En el Hospital General de Tijuana, por ejemplo, se denunciaron problemas de suministro eléctrico y condiciones inadecuadas durante el verano; mientras que en unidades del IMSS se difundieron imágenes de pacientes atendidos en colchones ante la falta de camillas.
También se han documentado dificultades en unidades de alta especialidad, en el Instituto Nacional de Cardiología, familiares denunciaron retrasos en cirugías y falta de insumos; mientras que en el ISSSTE de Acapulco se han señalado problemas relacionados con personal especializado, infraestructura y funcionamiento de equipos.
En Gómez Palacio, Durango, quirófanos permanecieron fuera de servicio durante un periodo prolongado, afectando la programación de procedimientos a ello se suma el problema de abasto que arrastra el sistema público de salud.
¿ASÍ TRATA UN SUBDIRECTOR DEL IMSS A LOS DERECHOHABIENTES?
— José Díaz (@JJDiazMachuca) September 20, 2026
Vean el trato del subdirector del Hospital General Regional No. 17 del @Tu_IMSS en Cancún, conocido como la clínica de la 510.
Señor subdirector: los derechohabientes no llegan a pedirle un favor ni están entrando a su… pic.twitter.com/KBQqdgoSQ6
La adquisición consolidada de medicamentos e insumos ha enfrentado dificultades y colectivos como Cero Desabasto han mantenido registros de reportes relacionados con la falta de medicamentos en instituciones como IMSS, IMSS-Bienestar e ISSSTE.
Las denuncias también han alcanzado a hospitales donde pacientes y trabajadores han señalado retrasos en tratamientos o la necesidad de conseguir materiales por sus propios medios.
Así es como un terremoto de gran magnitud no solamente pondría a prueba el número de camas disponibles, sino que una contingencia de ese tamaño exigiría quirófanos funcionando simultáneamente, anestésicos, sangre, antibióticos, material de sutura, ventiladores, camillas, ambulancias, energía eléctrica, agua, personal médico y de enfermería, además de capacidad para recibir pacientes provenientes de hospitales que pudieran resultar dañados.
El simulacro permite comprobar protocolos de evacuación, comunicación y coordinación, pero no reproduce las consecuencias de una emergencia real sobre hospitales que ya presentan problemas de operación.
Un terremoto pondría a funcionar al mismo tiempo servicios de urgencias, cirugía, traumatología, terapia intensiva, laboratorio, imagenología, bancos de sangre y transporte sanitario, precisamente los servicios que más presión recibirán ante una emergencia masiva.