De sobrevivientes a nuevas generaciones: así se transmite la memoria sobre los sismos

De sobrevivientes a nuevas generaciones: así se transmite la memoria sobre los sismos

Foto: Notipress

Transmitir la memoria de quienes han vivido un sismo puede convertirse en una vía para acercar la cultura de prevención a nuevas generaciones. En entrevista con NotiPress, Jessica Maravilla, vocera de Grupo CICADEHP, planteó que este aprendizaje no se limita al ámbito académico, sino que también puede construirse desde las familias y las experiencias compartidas.

 

Desde su perspectiva como pedagoga, Maravilla destacó la importancia de contar qué ocurrió durante un sismo, cómo fue enfrentado y qué sucedió posteriormente. Esta comunicación puede darse de manera formal en espacios educativos o de forma cotidiana mediante familiares, maestros, medios de comunicación y otros integrantes de la comunidad.

 

Como ejemplo, relató la experiencia de su sobrino con los testimonios de su padre, sobreviviente de los terremotos de 1985. Además de escuchar su historia, el menor observa fotografías y documentales relacionados con aquellos acontecimientos. Según Maravilla, posteriormente comienza a transmitir esa información mediante un lenguaje acorde con su edad.

 

Para la especialista, uno de los retos consiste en dejar de pensar que estos conocimientos proceden de una sola fuente, como la academia o simplemente las escuelas primarias. Los testimonios y vivencias ofrecen perspectivas diferentes sobre un mismo fenómeno y permiten conocer cómo cambia la experiencia según las circunstancias de cada persona.

 

Así, vivir un sismo dentro de un edificio, por ejemplo en un décimo piso, no supone la misma experiencia que encontrarse en un aeropuerto u otro espacio. Para Maravilla, compartir esas diferencias amplía las formas mediante las cuales las nuevas generaciones pueden conocer lo ocurrido y aprender sobre la respuesta ante este tipo de emergencias.

 

La transmisión de esas experiencias también permite vincular la memoria de acontecimientos pasados con la preparación de quienes no los vivieron. En ese proceso, familias, escuelas, medios y comunidad pueden participar en la circulación de conocimientos sobre qué ocurrió, cómo respondieron otras personas y qué puede mejorarse ante futuros sismos.

 

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