“Desintoxicar” el cuerpo después de los excesos, ¿mito o realidad?

“Desintoxicar” el cuerpo después de los excesos, ¿mito o realidad?

Foto: Magnific

Después de varios días de comidas abundantes, bebidas alcohólicas y platillos típicos por las fiestas patrias, es común que en redes sociales aparezcan recomendaciones para llevar a cabo un supuesto “detox” mediante jugos verdes, tés, ayunos o suplementos.

 

Sin embargo, la idea de que el organismo necesita una limpieza especial para eliminar las llamadas “toxinas” no tiene respaldo científico sólido.

 

En medicina, la desintoxicación sí existe, pero se refiere a procedimientos utilizados en casos de intoxicaciones graves y bajo supervisión médica. En una persona sana, el cuerpo cuenta con mecanismos propios para eliminar sustancias de desecho: el hígado transforma compuestos potencialmente dañinos, mientras que los riñones filtran la sangre y eliminan residuos a través de la orina, también participan los pulmones y el aparato digestivo.

 

Uno de los principales mitos es que los jugos, tés o batidos “limpian” el hígado, pero no existe evidencia de que estos productos eliminen toxinas acumuladas; si después de varios días de excesos una persona se siente mejor al consumirlos, el efecto puede estar relacionado con haber reducido temporalmente el alcohol, los alimentos ultraprocesados y el exceso de calorías, no con una supuesta acción depurativa.

 

Tampoco es cierto que sudar mediante ejercicio intenso o sesiones prolongadas de sauna permita eliminar una cantidad significativa de toxinas; el sudor está compuesto principalmente por agua, sales y electrolitos, por ello, forzar la sudoración después de haber consumido alcohol incluso puede favorecer la deshidratación.

 

De igual forma, los llamados tés “detox”, laxantes, limpiezas de colon y algunos suplementos carecen de evidencia suficiente y, en determinados casos, pueden provocar efectos adversos.

 

Los llamados detox extremos también pueden generar problemas. Los ayunos prolongados y las dietas basadas exclusivamente en jugos pueden ocasionar deshidratación, alteraciones de electrolitos, deficiencias nutricionales, fatiga y pérdida de masa muscular.

 

Además, algunos suplementos de origen herbolario han sido relacionados con lesiones hepáticas, por lo que “natural” no significa necesariamente seguro.

 

Lo que sí puede ayudar después de los excesos es mucho menos espectacular: beber agua de acuerdo con la sed y las condiciones ambientales, retomar una alimentación equilibrada con frutas, verduras, fibra y proteínas, reducir el alcohol y los ultraprocesados, dormir adecuadamente y hacer actividad física moderada.

 

No se trata de “quemar toxinas”, sino de recuperar rutinas saludables y permitir que el organismo continúe ejecutando sus funciones normales.

 

Y si después de los excesos aparecen síntomas como dolor abdominal intenso, vómitos persistentes, coloración amarillenta de la piel o los ojos, confusión o fatiga extrema, lo recomendable es buscar atención médica y no recurrir a un detox casero.

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