El precio del huevo volvió a poner presión sobre el bolsillo de las familias poblanas, y es que de acuerdo con el INEGI este alimento registró su mayor incremento en 20 años, una escalada que ya se refleja en tiendas, mercados y puestos de venta de la entidad.
Durante un recorrido hecho por Imagen Poblana en establecimientos comerciales, el precio del huevo mostró diferencias de acuerdo con el punto de venta y la presentación, con referencias de 38, 40 y hasta 45 pesos el kilo, lo que confirma el impacto que el aumento está teniendo directamente en el consumidor.
Pero el huevo no es el único producto que se ha encarecido; comerciantes consultados señalaron que el jitomate también ha tenido un incremento considerable. Mientras la semana pasada podían adquirirse tres kilos por 20 pesos, actualmente el precio ronda los 30 pesos por kilo, lo que representa un fuerte golpe para quienes utilizan este producto diariamente en la preparación de alimentos.
El limón es otro de los productos que ha resentido el aumento: pasó de aproximadamente 25 a 35 pesos por kilo, la papaya también registra un ajuste, al pasar de 32 a alrededor de 35 pesos, mientras que la manzana ha tenido un incremento todavía más marcado en el precio de mayoreo, una caja de 20 kilos que anteriormente costaba alrededor de 750 pesos, actualmente alcanza los mil pesos.
La situación también se observa en la mandarina, comerciantes reportaron que la variedad granjera importada llega hasta los 90 pesos por kilo, mientras que la mandarina mexicana se comercializa alrededor de 40 pesos por kilo, una diferencia que comienza a modificar las decisiones de compra de los consumidores.
¿Por qué está subiendo el huevo?
El comportamiento del precio responde a varios factores, entre ellos el costo de alimentación de las aves, principalmente granos como maíz y soya; gastos de producción, transporte y distribución, además de las condiciones de oferta y demanda.
A ello se pueden sumar factores climáticos y sanitarios que afectan la producción avícola; cuando disminuye la disponibilidad del producto o aumentan los costos que enfrentan los productores, ese impacto termina trasladándose a los diferentes eslabones de la cadena comercial hasta llegar al consumidor.
El huevo es particularmente sensible a estas variaciones porque forma parte de la alimentación cotidiana de millones de hogares mexicanos y tiene una demanda constante; por ello, cualquier incremento en los costos de producción puede reflejarse rápidamente en el precio final.