El pasado 7 de agosto, el INEGI publicó la actualización sobre las Estadísticas de Defunciones Registradas (EDR) con un análisis del año 2025 y donde se revela que en México el suicidio sigue en aumento, afectando principalmente a jóvenes y hombres. Detrás del mapa geográfico y los datos por edad, hay una vida que truncó sus sueños, que pensó que no había salida y que no pudo encontrar el camino de regreso a la plenitud, a pesar de la situación por la que atravesaban. Ocho mil ochocientas cincuenta y seis personas en el país que dejaron dolor y vacío en sus familias. Esta cifra refleja una tendencia ascendente sostenida durante la última década, ubicando al suicidio como una de las principales causas de muerte violenta en el territorio nacional.
La población joven es la más golpeada por esta problemática. El INEGI destaca que casi dos terceras partes (65.6%) de las personas que se quitaron la vida eran menores de 40 años. Específicamente, el grupo etario de 15 a 29 años concentra la mayor proporción de casos, situando al suicidio como la cuarta causa general de muerte entre adolescentes y jóvenes en el país. A nivel geográfico, entidades como Chihuahua, Yucatán, Campeche y Aguascalientes encabezan la lista con las tasas más altas del país, duplicando en algunos casos la media nacional, Puebla se ubica por debajo de la media nacional con 376 casos registrados el año pasado.
La tasa nacional se ubica en 6.8 muertes por cada 100,000 habitantes.
Estas cifras deben ponernos a la sociedad entera en alerta y sobre todo insistir en que atender la salud mental no es una tarea individual, sino una responsabilidad estructural del Estado y la sociedad para frenar una tragedia prevenible.
Jóvenes, pantallas y redes sociales: ¿Cuál es el impacto real?
Aunque el INEGI capta el desenlace a través de actas administrativas, investigadores en salud mental de la OMS y la UNAM vinculan directamente el alza en jóvenes de 15 a 29 años con el entorno digital. Como ya lo he comentado en semanas anteriores, es necesario regular, desde casa, el uso de las aplicaciones y en general de las redes sociales, que como lo explicaban, otra vez, desde la conferencia mañanera de la presidenta Claudia Sheinbaum, el algoritmo está diseñado para el consumo “infinito”. Las pantallas no causan el suicidio de forma directa, pero actúan como potentes amplificadores de vulnerabilidad:
- Aislamiento y desconexión real: El consumo excesivo de redes sociales suele sustituir la interacción social cara a cara y las redes físicas de contención afectiva.
- Acoso digital (Ciberbullying): Exposición continua a violencia verbal, humillaciones públicas o acoso virtual, situaciones que incrementan drásticamente los episodios de depresión e ideación suicida.
- Comparación social constante: La exposición a expectativas inalcanzables de éxito o belleza genera distorsiones de autoestima y vacíos emocionales severos en etapas de desarrollo emocional.
- Alteración del sueño: El uso nocturno prolongado de pantallas interrumpe el ciclo de melatonina y descanso, un factor de riesgo biológico directamente asociado al aumento de ansiedad y desregulación emocional.
Las estadísticas no son solo números; son espejos de lo que nos está ocurriendo como sociedad.
Detrás de cada cifra hay un entorno que a menudo sufre en silencio. Mirar estas cifras con empatía es el primer paso para abrir la conversación, derribar estigmas y entender que el suicidio es prevenible cuando aprendemos a tender la mano a tiempo a quienes nos rodean.
SI NECESITAS AYUDA, HABLA
Línea de la Vida: 800 911 2000
Atención gratuita, 24 horas, 365 días. Salud mental y crisis suicida.
Urgencia Psicológica Puebla: 800 420 5782
Atención psicológica para situaciones críticas, con énfasis en crisis suicidas.
DIF Puebla Capital: 222 214 0000, ext. 123
Atención psicológica, lunes a viernes de 8:00 a 16:00 horas.
Línea de Oración – Arquidiócesis de Puebla: 222 264 3566 / 222 908 8305
Acompañamiento espiritual.
Si existe peligro inmediato, llama al 911 o acude al servicio de urgencias más cercano.
¡Vamos a hacerlo diferente!